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Historias y Leyendas de Cañar

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Origen  mítico de los cañarís

El mito   principal acerca del origen de los cañaris, según la versión de Bernabé Cobo (l964 – 15l  – 152) es la siguiente :

Los naturales de la provincia de Cañaribamba, cuentan que se salvaron del diluvio dos mancebos hermanos en un monte alto que hay en su tierra llamado “ Huacayñan “; y que, después de pasado el diluvio y acabándoseles las vituallas que allí habían recogido , salían por los alrededores a buscar de comer, dejando abandonada su morada,que era una pequeña choza que habían hecho para albergarse. Sustentándose de raices y hierbas pasaron por algún tiempo grandes necesidades y hambre. Más volviendo un día a su choza, de buscar de comer quebrantados de cansancio la hallaron muy abastecida de diversos manjares y abundancia de chicha sin  saber de dónde ni quién les hubiese hecho tan   notable y beneficioso regalo.

Quedando  muy admirados,  buscaron con diligencia a ver si por allí alguien aparecía, con deseo de saber de cuya mano eran socorridos en tiempo de tanta apretura y no hallaron rastro de gente, se sentaron a comer y mataron el hambre por entonces y pasaron diez o doce días, hallando siempre provisiones de rancho como el primer día. Al cabo del tiempo, curiosos de ver y conocer quién les hacía tanto bien, acordaron que el uno se quede escondido en casa y para  esto hicieron un hoyo en la parte más oscura de  la choza, en el que se metió el vigía; el otro se fue a su ejercicio de campo. En este tiempo vio el que estaba de centinela entrar por la puerta dos guacamayas ( aves que pertenecen al género de los papagayos ), luego que estuvieron dentro se transformaron en dos hermosas mujeres pallas que es tanto como nobles de sangre real, ricamente vestidas de traje que usan hoy las mujeres cañaris con el cabello largo y tendido, y ceñida por la frente una hermosa cinta; y que quitándose las licllas, que son sus mantos, empezaron a aderezar lo que traían para comer.

El mancebo salió en esto de su escondrijo y saludándolas cortezmente , comenzó a entablar conversación con ellas, las cuales, entonces alborotadas y turbadas al ser vistas, sin responder palabra salieron precipitadamente de la choza, y vueltas en su primera forma de guacamayas, se fueron volando sin preparar, ni dejar este día que comiecen.

El mozo cuando se halló solo,  viendo que no le habían salido al lance como deseaba se comenzó a afligir y lamentar, maldiciendo su fortuna. Estando en esta congoja, llegó del campo el otro hermano y sabido el suceso, le riñó con enojo y cólera, motejándolo de cobarde y hombre sin brío ni valor, pues había perdido tan grande ocasión; en fín acordaron quedarse ambos escondidos en casa, para ver si volvían como solían y entrando por la puerta tomaron forma humana, apareciendo dos bellas doncellas y empezaron a poner en orden la comida.

Los mozos que estaban en acecho, habiéndolas dejado asegurar un rato, salieron de improviso y cerrándolas la puertas sin mediar cortesía alguna se abrazaron con ellas, a quienes no dio lugar la turbación a tomar su figura de aves. Comenzaron con enojo y despecho a dar gritos y ha esforzarse para soltarse, pero los mancebos, al fin, con halagos y palabras amorosas las aplacaron y cuando las vieron sosegadas les rogaron hincadamente les contasen su origen, su progenie, su linaje y la causa de venirles hacer tanto beneficio.

Ellas, ya pacíficas y tratables les respondieron que el  “ Tecciviracocha “ les había mandado hacer ministerio, socorriéndoles en aquel conflicto para que no pereciesen de hambre.

En conlusión, ellas se quedaron por esposas de los dos mancebos y de la sucesión que dejaron, afirman haberse poblado aquella provincia de los cañares; y así tenía esta nación por guaca y adoratorio célebre al dicho cerro de “ Huacayñan “ y por diosas principales a las guacamayas con cuyas plumas se suelen engalanar en sus fiestas y regocijos y adoraban ídolos en figura de estas aves.

              

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